Hay un espejo roto en que mi pasado, impertinente insiste reflejarse es sólo un espejo roto de imágenes fraccionadas es solo mi pasado de experiencias vividas
Acostumbraba a sostener presentes conflictivos haciéndolos luz en ese espejo aunque estuviera hecho trizas.
1986 FOTO: Javier Armas (www.javierarmas.com) MODELO: Tania Candia
Había estado aquí
como un hada o un duende o un sueño
se balanceaba feliz
trazando caminos de risas grandes y pequeñas
se sostenía a veces
con miedo o firmeza o por inercia
Luego saltó
o fue abrazada por el viento
brincó sonriendo entre los árboles
y escaló el arco iris hacia ningún sitio
o hacia todos aquellos
del corazón de mi memoria.
En el fondo espeso del espejo de agua un poeta cansado encontró su lágrima y fue allí en ese detalle de cristal que abrió su alma por tantos años herida.
Dicen que hay quien sostuvo esa lágrima y regó con ella todas las flores salvajes de su alma que creía marchita por tantos años herida.
Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias.
Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias.
Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias.
Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias. Ahora sé dónde están mis verdaderas cosas, que no son más que cosas verdaderas que elijo como propias.
Carina A. Acosta, 2004 FOTO: Collage con fotos enviadas por Qaesar
Desde este lugar cómodo ni frío ni caliente miro a través tuyo ventana y no desespero aunque aquí el aire parezca estar siendo soplado por la vecina de ruleros jugado en ping-pong por los grises enmohecidos sin tiempo para no oler las flores de plástico pintado pintado de tela.
Del otro lado está la calle su gente atada aferrada al hilo de esperanza de Ariadna de hilvanar... aunque el boulevard huela a café y gris húmedo y el doblar de las esquinas a amantes besándose
Del otro lado está él con sus quimeras de sol yéndose tras el humo compacto de una fábrica de trenes sueños suerte... aunque mi contrapartida sea gesto único de aparente venganza miro a través tuyo ventana sin que me desesperen tus ruleros.
Texto: Carina A. Acosta, 1991 FOTO: José Fàbrega Agea (Link)
palpando con la piel el clima entibiando la mirada del cuarto en cada poro respirando naturaleza edénica asustando los espejos pudorosos recibiendo la dicha de la vida entera sintiendo palpitar cada rincón de la fisonomía que palpito animándome a mostrarme entera por entero dejando tras de mí todo límite de miedo aprendiendo a respirar la humanidad que respiro persistiendo admirando cada pliegue y curva de mi cuerpo conociendo el sabor de estar despierta y atenta saneando represiones pelotudas de segunda desafiando las ventanas hacia el otro permitiendo el sabor del desparpajo transgrediendo la fisonomía urbana de las ciudades volando entusiasmada hacia mi rumbo persiguiendo mariposas en mi cuarto insomne abriendo las compuertas del yo misma intercambiando vaguedades con miradas aclarando todo oscuro desvarío asistiendo al funeral del desamparo pariendo una nueva lozanía en cada intento sabiendo que soy, que sé, que vivo desnudando cada poro en que respiras y palpito, niña dejando para siempre lo que descarto adquiriendo la esencia que contengo desplegando las alas que me son propias y saliendo, al fin, del cruel encierro.
Carina A. Acosta VIDEO: Destino, de Salvador Dalí para Walt Disney